martes, abril 17

Que sea yo Sarajevo

Que venga este amor y me muerda
por dentro, que me vacíe y sus manos moldeen
desde lo más profundo de mi cuerpo
unas entrañas nuevas. Que sea yo Sarajevo
reconstruida al amanecer y mirarla el único oficio
para el que estén preparados mis ojos y mis manos.

Que llegue la noche y me alimente de su boca.
Que me alimente de su boca para poder sobrevivir.

Y que sobrevivir sea lo único que haga
cuando la ceniza del cielo y la guerra de lluvia
y semáforos la impidan permanecer desnuda,
dormida, cansada, triste, vulnerable, perdida 
pero capaz a mi lado.

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