sábado, octubre 21

A salvo del mundo

Sobre la mesa de la cocina,
rodeada de migas,
una caja de antibióticos
para la infección de muelas.
La luz
del amanecer
que atraviesa el cielo
enmarcado por el alero
de los tejados
del patio interior.
El olor a pan.
El recuerdo de una tarde
encerrados en una habitación
de hotel, a salvo del mundo.
O de la tormenta.
Las palabras que perdieron
su peso.
Los lugares de tu cuerpo
que me empeño
en memorizar
cuando cierro los ojos
y las yemas de mis dedos
se mueven libres sobre la mesa,
esquivando migas,
surcan las vetas
de la madera rugosa
donde anoche
cortaba queso,
descienden la pared de azulejos
aún fríos y se detienen
en el cristal de la ventana
mientras fuera
comienza a llover.

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