sábado, agosto 12

Tus piernas rocanrol

Cuando no seamos nada
y entre tú y yo
habite el silencio
y se levante el olvido
(o al revés),
una tarde de invierno, de éste
o del siguiente, quién sabe,
pararé el motor del coche
frente a los acantilados
y, al ritmo incansable
del limpiaparabrisas,
recordaré
tus piernas rocanrol
y las tres veces que escribiste
que me echabas de menos.

días

cuadernos